La desigualdad social
Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado…!! cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!! No se puede mandar el Estado a prisión… Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen!
Colbert: Ah sí? Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. Y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo!!. Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, siempre más! A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos¡¡. Son una reserva inagotable!!.
Como se puede concluír de este diálogo, un fragmento que proviene de una conversción del siglo XVII bajo el reinado de Luis XIV, el pensamiento de los gobernantes no cambia: la clase media, esa que trabaja con la intención de poder llegar a vivir bien, olvidándose de riquezas, esa clase humilde es la que debe sostener todo el peso del Estado. Los pobres ya no pueden pagar y a los ricos ni les apetece ni se les obliga así que sólo queda explotar a los mismos de siempre.
La pregunta surge cuando observamos que esa idea ya se daba hace casi 4 siglos y vemos indignados e impotentes como nada ha cambiado: seguimos teniendo gobernantes incompetentes que no hacen más que asfixiar a una clase obrera cada vez más oprimida.


