jueves, 20 de noviembre de 2014

La clase obrera: Colbert y Mazarino



La desigualdad social




Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado…!! cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!! No se puede mandar el Estado a prisión… Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen!
Colbert: Ah sí? Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. Y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Cardenal Mazarino
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo!!. Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, siempre más! A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos¡¡. Son una reserva inagotable!!.

Como se puede concluír de este diálogo, un fragmento que proviene de una conversción del siglo XVII bajo el reinado de Luis XIV, el pensamiento de los gobernantes no cambia: la clase media, esa que trabaja con la intención de poder llegar a vivir bien, olvidándose de riquezas, esa clase humilde es la que debe sostener todo el peso del Estado. Los pobres ya no pueden pagar y a los ricos ni les apetece ni se les obliga así que sólo queda explotar a los mismos de siempre.
La pregunta surge cuando observamos que esa idea ya se daba hace casi 4 siglos y vemos indignados e impotentes como nada ha cambiado: seguimos teniendo gobernantes incompetentes que no hacen más que asfixiar a una clase obrera cada vez más oprimida. 










El diezmo, ¿olvidado? La Iglesia no perdona

La Iglesia " misericordiosa"





http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2006/06/06/100000097023.shtml



El diezmo (del latín dicimus, décimo) es un impuesto del diez por ciento (la décima parte de los haberes usualmente referidos a la producción o al comercio) que se debía satisfacer a diferentes estamentos, tales como, antiguas repúblicasmonarquíasseñoríos, o a la iglesia vinculada a estos, que se abonaba en razón de obtener alguna contra-prestación o utilidad como «contribuyente».
Los ingresos obtenidos eran recogidos por el “colector” y entregados a los párrocos, abades y obispos. Para facilitar este proceso los vecinos podían nombrar a un “dezmero”, que iba retirando los productos de las casas de los contribuyentes.Por lo que se refiere a España, la obligatoriedad del diezmo se introdujo a través de Aragón y Cataluña. El pago del tributo se realizaba en especie y representaba un décimo de los frutos de la agricultura o ganadería obtenidos por el creyente. Existían dos categorías de diezmos: el mayor, que se aplicaba sobre los productos generales, como los cereales, vinos, aceites, vacas, ovejas, etc, y el menor, que comprendía los bienes más específicos: aves de corral, legumbres, hortalizas, miel, etc.

Este impuesto fue erradicado hace unos 100 años, si bien hay instituciones, como la Iglesia, que tal y como aparece en esta noticia siguen empeñadas en mantenernos anclados en el pasado, un pasado del que, por supuesto, fueron los máximos beneficiados.
Deberían sentirse avergonzados de aprovecharse de gente que no sabe leer ni escribir con el mísero objetivo de seguir llenándose los bolsillos. Menos mal que cada vez la gente se forma más, así al menos conseguiremos que esta " gente" por llamarlos de alguna forma no sigan aprovechándose de nosotros.
En vez de reclamar a personas que llevan toda la vida trabajando unas tierras un impuesto que saben que no existe ya, deberían intentar arreglar otros problemas que les atañen de forma más directa y mostrar, aunque sea por un momento, esa humildad de la que intentan hacer gala

martes, 11 de noviembre de 2014

España después de la reforma territorial de J. Burgos


España después de J. Burgos: Las provincias




Tras el levantamiento del general Riego, durante el Trienio Liberal (1820–1823), se impulsa la construcción del Estado liberal, y con él se promueve una nueva división provincial, aunque primero se recuperan las diputaciones de 1813. Se trataba de que esta división alcanzara a todo el país, sin excepciones, y fuera la trama única para las actividades administrativas, gubernativas, judiciales y económicas, según criterios de igualdad jurídica, unidad y eficacia.
En enero de 1822 se aprueba, con carácter provisional, una división provincial de España en 52 provincias.
Algunas de estas provincias aparecen por primera vez, como las de Almería y Málaga (desgajadas del tradicional Reino de Granada), Huelva (del Reino de Sevilla), Calatayud o Logroño, y otras aparecen con nombre nuevo como Murcia o las Provincias Vascongadas.
Este proyecto hace pocas concesiones a la historia, y se rige por criterios de población, extensión y coherencia geográfica. Hay una voluntad de superar los nombres históricos, prefiriéndose los de las ciudades capitales. Tampoco se respetan los límites tradicionales de las provincias, configurando un mapa nuevo. Se eliminan los enclaves de unas provincias en otras, si pertenecen a distintos reinos, pero se conservan muchos enclaves cuando se hallan dentro del mismo. Este proyecto generó intensos debates por el número de provincias y la capitalidad, pero no dejaron de ser cuestiones menores.
En 1822 se restablecieron los intendentes provinciales como delegados de Hacienda. Pero la caída del gobierno liberal y la restauración del absolutismo dio al traste con el proyecto. En 1823 se restablecen las provincias del Antiguo Régimen por lo que el plan de 1822 nunca llegó a entrar en vigor.

España antes de la reforma territorial de Javier de Burgos

La España anterior a Javier de Burgos:
El país antes de las provincias




Inmediatamente después de la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, la regente María Cristina de Borbón trató de llegar a un acuerdo con los partidarios de don Carlos María Isidro sin perder el apoyo, al otro lado, de los liberales. Esa fue la misión que le confió a Francisco Cea Bermúdez, líder de un gobierno que duró apenas tres meses. Sin embargo, aunque los esfuerzos por atraerse a los carlistasfueron vanos, su gobierno emprendió una reforma de gran envergadura, que sigue estando vigente en España más de siglo y medio después: la división de España en provincias.
Mediante una simple circular en noviembre de 1833, su secretario de estado de Fomento, Javier de Burgos, creó un estado centralizadodividido en 49 provincias. Las provincias recibieron el nombre de sus capitales (excepto cinco de ellas, que conservaron sus antiguas denominaciones: Asturias,con capital en Oviedo,Navarra, con capital en Pamplona, Álava con Vitoria, Guipúzcoa con San Sebastián y Vizcayacon Bilbao).
El proyecto de Javier de Burgos es prácticamente el mismo que el de 1822, pero sin las provincias de Calatayud, Vierzo y Játiva; además, otras provincias cambian de nombre al cambiar de capital.

Cuadro cronológico: Desde Alfonso XII a la democracia actual

Cuadro cronológico:
De Alfonso XII a la democracia actual